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miércoles, 12 de agosto de 2026

Entrevista a Carlos Villagrán "Quico": Junio de 1977

 

Con la cara deformada para caracterizar a un
simpático villano de la serie “El Chapulín Colorado”.

A mediados de 1977 la revista Tele Guía (N° 1297 del 16 al 22 de junio de 1977) publicó una entrevista hecha a Carlos Villagrán, la cual se centró mucho en las cosas que le gustaban y le disgustaban al actor, la vigencia que podría tener el personaje de Quico, entre otras cosas.

En lo personal, me llamó mucho la atención que dijera que entrenara en un equipo de fútbol profesional (el entonces Atlético Español) y que la entrevista se hiciera, literalmente, en medio de las grabaciones del programa del Chapulín Colorado, ya que se describe como hecha entre toma y toma (por la fecha de la entrevista y por estar caracterizado del Cuajináis, bien podría haber sido durante la grabación del episodio "No seas torpe Chapulín", de 1977). 

A continuación dejamos la transcripción completa de dicha entrevista, junto a las respectivas páginas escaneadas de la revista. Que lo disfruten.


QUICO en serio.

¿CAMBIAR AL MUNDO?... YO LO HARÍA IGUAL A DISNEYLANDIA.

¡Bum! Una tremenda explosión se escucha. Una voz grita ¡corte videotape! De nuevo… ¡Bum! Otra vez… Se graba. Un nuevo ¡Bum! Y todo el mundo grita. Se está grabando la serie del Chapulín Colorado. En medio de tanto estruendo, del fondo sale un joven alto espigado y sonriente, pero peculiarmente deformado de un ojo, es Carlos Villagrán mejor conocido por todos como: “Quico”, el simpático personaje cachetón de la serie: “El Chavo del Ocho”, solo que esta vez “casi” con su propia personalidad.

La idea de entrevistar a Carlos Villagrán es conocer a Carlos Villagrán, dejando a un lado sus múltiples personajes televisivos y tratando de penetrar en su yo interno, en su aspecto puramente humano, en sus realidades, sueños, Y SUS ESPERANZAS.

- Bueno cómo es Carlos Villagrán con su traje de Carlos Villagrán: Veamos:

- Bueno, soy un tipo alegre, muy alegre. Creo que se lo heredé a mi padre que era muy bromista y esto me ha ayudado mucho desde que era chavo. Cuando estudiaba me quitaba muchos problemas con bromas y alegría. Lo que nunca he podido quitarme ni con fuerza de voluntad ni con alegría es mi horror a la soledad. No me gusta estar solo, no lo soporto. Necesito estar rodeado de gentes.

- ¿Nunca has llorado? (Aunque lo digas y afirmes no te lo puedo creer).

- Y, tendrías razón, he llorado como todo el mundo. De pequeño por cosas baladíes, las grandes tragedias de los niños. De grande, por cosas profundas. Pero lo que hace que las lágrimas broten sin que lo pueda controlar es el sufrir de la niñez. No soporto todo lo que se publica acerca de la niñez del mundo, de su hambre, de su soledad, de su futuro. Siento una tremenda rabia al pensar que hay muchos niños pequeños que tienen que llevarse el pan a la boca vendiendo periódicos bajo el agua, o limpiando zapatos; o vendiendo billetes de lotería.

- ¿Y qué haces tú por ayudarlos?

- Buena pregunta. Yo solo soy un micro ser dentro de la humanidad. Mi dinero, en caso de que lo tuviera no podría remediar la infelicidad general, ni sacaría de su soledad o desamparo a muchos. Lo que yo sé hacer es que la gente ría. Todos tenemos la necesidad de reír, es más, es una obligación que deberíamos cumplir. Doy diversión y esa llega a cualquier sector social sin distinción y los toca en la misma forma. Yo no pretendo hacer cultura, esa no es mi labor, si la fuera la haría.

¡Tengo que acabar con el Chapulín Colorado!

- Por lo visto no estás conforme con el mundo actual, ¿cómo lo rediseñarías para hacerlo más grato a los niños, que es de quien estamos hablando?

Se rasca un poco la cabeza, se toca el ojo deformado por el maquillaje. Esboza una leve sonrisa y su ceño fruncido por sus pensamientos, se torna normal y continúa…

- ¿Rediseñar el mundo?, no podría hacerlo. Pero déjame soñar: Lo haría tipo Disneylandia, fantástico, feliz. Con sus pequeños villanos para darle sabor, pero con finales felices.

- Eso significaría huir a la realidad, sacar a los niños de la vida, que mala o buena tienen que vivir.

- Acercarse a la fantasía no es huir a la realidad. ¿O qué quieres, que los enfrente a realidades como Bangladesh o Biafra? No, los dejaría en sus diarias vivencias, pero las haría menos crueles con la fantasía. Pediría ayuda a todos los países y endulzaría un poco lo negativo de la verdad. Y me dedicaría con toda mi alma a hacerles grata la vida.

- ¡Vaya que eres un soñador y muy positivo!

Me gusta reír, me gusta divertir a los niños.

- ¿Qué es para ti el bienestar en concreto, tu bienestar?

- Abarca muchas cosas: salud, economía, cariño, amor universal y con un poco de cada una de estas cosas yo tengo, mi bienestar.


Antes que actor, soy un hombre de carne y hueso.


- No se te ha ocurrido que “Quico” pueda morir pronto, como personaje, ¿Qué su existencia sea limitada y qué harías en un caso así?

- Sí, lo he pensado. Ahora la gente no me llama Carlos Villagrán, soy “Quico” y si tuviera que volver a ser Carlos Villagrán, el hombre de la calle lo aceptaría, pero buscaría otra forma de renovarme y de volver a hacer reír a la gente. Aunque ¡quién sabe!, no siento el personaje tan efímero. Los niños de ahora no conocían, por ejemplo al Gordo y el Flaco, a Charles Chaplin, creo que un buen personaje cómico es intemporal.

Ni la naturaleza hace que mi ojito se vea bien. Maravillas
del maquillaje moderno y de los materiales plásticos.

- ¿Qué haces cuando no trabajas?

- Juego futbol, ese es el rival de mi esposa. Entreno con el Atlético Español. El futbol es una de mis grandes pasiones, la otra es una atracción increíble a lo desconocido. Creo en la parasicología, en el poder de la mente, en la posibilidad de la existencia de los Ovnis, leo ciencia ficción, etc.

- ¿Qué te molesta de la vida?

- Ya te dije, que algunas cosas, pero de la diaria existencia, no soporto la torpeza en la gente, la falta de amabilidad. Y los tontos e inútiles pleitos que sostienen las personas que van al volante de un coche. Me molestan los castigos de cualquier tipo y la injusticia también.

Ahora te voy a decir lo que me gustaría: Qu antes de castigar a alguien, se fijaran en las cosas buenas que ha hecho, que la gente fuera disciplinada y que aflorara mucho más el lado bueno de los seres humanos que el malo, para que las generaciones futuras crecieran con un buen ejemplo, y sin temores.

Me gustaría disfrutar de más tiempo para tener días perfectos.


  • Carlos Villagrán expresa sus puntos de vista como un ser humano…
  • Me deprime la miseria y el egoísmo.


- ¿Cómo son tus días perfectos?

- Son los que paso comprando cosas con mi familia o cuando logro hacer algo productivo que hace que mi ánimo siga positivo. Uno de esos días en los que se suele decir “Me levanté con el pie derecho”. O uno de esos días en que no vea a mis amigos, yo soy muy amiguero y nada rencoroso (eso entre paréntesis ¡eh!)

¡Carlos Villagrán!... ¡Carlos Villagrán! Lo llaman y tiene que volver al trabajo, su parte está a punto de ser filmada. Llegan sus demás compañeros, nos saludamos unos a otros.